Nomis mata a Keldar


Una oscura noche, después de una opípara cena, Keldar va a dar una vuelta por el pueblo en busca de compañía femenina. Se informa bien, pero la única humana en el pueblo es la que ha sido contratada temporalmente como parte de la milicia. ¿Qué hace una humana como parte de la milicia? Eso es otra historia. La chica, una guerrera llamada Átane, había sido contratada junto con la "Compañía del erizo". Estaban en el cuartel de la milicia cuando Keldar llegó.

Dijo que se trataba de un asunto importante, y así el líder le dejó pasar. Keldar no iba sólo. Le acompañaba Nomis, que se aburría, porque sólo dormía 3 horas al día. Nada más entrar se dirigió directamente a la única mujer en la sala, ignorando a todos los presentes, y desplegó sus encantos. Alegando calor se quitó el peto de la armadura enseñando sus músculos poderosos y Átane no pudo menos que quedar locamente prendada de él. Nomis imitó a Keldar en todos sus movimientos y palabras hasta que, enfadado porque sus estupideces podían hacerle quedar como un payaso delante de la chica le espetó:

"Calla, bufón."

Al momento, y gravemente ofendido Nomis se levantó de la silla y echó mano de sus dardos. Keldar de sus espadas. Pero Nomis fue más rápido. Demasiado tarde se dio cuenta de que los dardos estaban envenenados y Keldar cayó al suelo muerto.

La resurrección de Keldar fue un asunto fácil. Le hicieron creer que los dardos eran somníferos y no mortales. Átane le sirvió de enfermera en su convalecencia y aquello creó un lazo que apaciguó en parte la ira incontenida del poderoso Keldar.