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Korialstraz

Korialstraz (Joël) es un mago poderosamente bien preparado para el combate. Es inteligente, con una gran intuición hacia la magia. Pero su casi perpetua mala suerte le hace sentir como un aprendiz torpe.

HAZAÑAS Y DESVENTURAS
Buscar a un asesino
Rescatar a su escudero
Derrotar a la tríada

CARACTERÍSTICAS
MAGO 15 dual [GUERRERO 9]
Humano nacido en Rezhmar (Faerûn)
1'80 m, 80 kg, 27 años
Alineamiento: NB
Habilidades a destacar:
Mala suerte

PARÁMETROS DE PARTIDA


ESTADO: PJ retirado
AVENTURAS JUGADAS: El resurgir de los demonios
OBJETIVOS CUMPLIDOS: Subtrama "La tríada"

LINAJE Y JUVENTUD:

Ésta es mi historia, la historia de Korialstraz, hijo de Grizzlegom. La historia de alguien que un buen día, haciendo su deber, se vio involucrado en su más grande aventura. Una aventura que nunca pensaba que algún día realizaría.

Nací en la ciudad-estado de Rezhmar al sur de la región conocida como El Sheír, a su vez al sur de Faerûn, continente de Toril conocido por todo el mundo, o eso creía yo... Rezhmar está gobernada actualmente por Sir Garret Silverleaf, gran amigo mío y de quien soy su principal consejero, pues modestia aparte, soy un gran mago y, además, regento la escuela local de hechicería. Y mi fidelidad hacia mi amigo y señor me ha llevado a un mundo completamente distinto a éste... a otro plano de existencia...

Pero vayamos por partes, ya que no se pueden resumir casi 50 años de vida en 8 líneas:

Mi infancia no fue precisamente dura que digamos, ya que mi familia no era precisamente lo que podríamos llamar pobre; ni en dinero ni en contactos, pues la amistad de mi familia con los Silverleaf viene de muchas generaciones atrás.

Mi padre era un reconocido guardabosques, aunque el bosque más cerca de la ciudad estaba a casi 50 millas de la ciudad. Siempre he creído que mi padre estaba un poco loco. Él me enseñó a "orientarme" y a "predecir el tiempo", si más no lo intentó. Sólo un poco loco. Quizás, y por eso, aunque sea ateo, siento mucho respeto hacia Silvanus, el padre roble. Claro que todo el mundo siente respeto al padre roble... Sólo tengo que mirar mi broche para demostrarlo.

Al llegar a la adolescencia, y contra lo que pueda parecer ahora, me alisté, junto con Garret al ejército del reino, dónde pronto, ambos, sobresalimos como diestros guerreros y ascendimos rápidamente de rango. Libramos muchas batallas, la mayoría con nuestros padres, y si bien no resultamos victoriosas de todas, sí que siempre salíamos con vida. Pero la suerte no dura para siempre. Un día, nuestros padres dirigían un pequeño contingente de tropas hacia el campo de batalla cuando fueron emboscados por tropas enemigas. No sin bajas, parecía que al final podrían repeler el ataque, cuando de repente dos explosiones marcaron aquello a lo qué más temían los guerreros: la presencia de hechiceros (preparados y prevenidos claro). Cuando sentimos las explosiones nos imaginemos lo peor y fuimos a intentar ayudar a nuestros padres. Aunque lleguamos tarde. Grazzlegom, mi padre, y Lord Silverleaf cayeron bajo los conjuros de los magos enemigos. Cuando lleguamos sólo las hojas de roble plateadas, símbolo de nuestro país, quedaron intactas encima de un montón de huesos calcinados. Con gran pesar, aunque vencimos en la batalla, volvimos hacia casa. Mi madre no pudo superar su pérdida y murió poco después.

Fue entonces cuando decidí realizar lo que ya pensaba desde el día del desastre: estudiar magia y convertirla en un firme apoyo a mis artes marciales. Después de la coronación del ahora Sir Garret, curiosamente el día después que muriera mi madre, le comuniqué mi decisión: me marchaba del país durante un tiempo, ya que aunque si bien Rezhmar era conocido por su gran poderío militar, no se podía decir lo mismo del poder arcano. ¡Cuál fue mi sorpresa al saber que Sir Garret había tenido la misma idea! Aunque él, eligió la senda de la magia divina. Sin embargo no podía dejar el reino así que en vez de salir él de viaje, hizo venir a poderosos clérigos y druidas de lejanas tierras para poder guiarlo en la senda de la fe. Así pues inicié mi marcha, con la promesa que volvería al cabo de unos años.

CONTACTO CON LA MAGIA:

Mi viaje me llevó, sin muchas complicaciones la verdad (aunque con mis dos fieles espadas, por si acaso), a la ciudad de Eshpurta (al este de Amn), donde siguiendo las indicaciones de un paladín de la localidad, de la Iglesia de Tyr, que iba acompañado de un gnomo que llevaba la ballesta más rara que haya visto jamás. "Gnomos" me dijo el paladín con una gran sonrisa en la cara, al ver como se me desviaba la vista. En fin, llegué, por fin, hasta un gran mago que me aceptara como aprendiz, ya que todos los que había visitado hasta ahora decían que no podían enseñar a un guerrero magia (me parece que lo debían considerar poco menos que herejía). Así pues pasé unos 20 años con mi maestro, casi encerrado por completo (sólo salía para hacer algún recadillo para el "jefe") estudiando magia y aprendiendo a crear poderosos "brebajes curativos", así le llamaba él a la aguamiel, a la cerveza y a cualquier cosa que si abusabas de ella daba dolor de cabeza. Hasta que un día, sin más, murió. "Pues no me parecía tan viejo" pensé cuando vi como, estirado en su lecho tenía el pelo blanco más blanco que nunca y las arrugas más arrugadas que nunca. Supongo que las pócimas de rejuvenecer no son el método de burlar la muerte. Y eso que le avisé que los abusos no podían ser buenos. Claro que tampoco me refería a esas pócimas.

Así que decidí tomarme una de las pociones, ya que encontraba que empezaba a perder la fuerza que siempre había tenido y la recuperé al instante. Decidido a no abusar de ellas dejé el resto de pócimas allí. Empaqueté mi equipaje, no muy abundante, aunque sí muy preciado (sobretodo mi libro de magia y mi cinturón de componentes, que eran regalos de mi maestro y muy útiles, a diferencia de las malditas botas con cascabeles...).

Enfoqué en mis recuerdos la tierra que me vio nacer.... y ¡pof!, el viaje que tardé de ida cerca de 2 años, lo recorrí de vuelta en menos de 2 segundos. Así me presenté, ahora con túnica y no con armadura, delante de Sir Silverleaf, quién aún pasados los años me reconoció y después de romper el hielo (22 años eran muchos años...) volvimos a ser los amigos de siempre, y después de contarnos nuestras historias me ofreció la posibilidad de crear una escuela de magia en Rezhmar. "Pues vaya, no es mala idea..." le dije y así empezamos a construir la futura Escuela de magia y hechicería de Oguarts, en honor a mi fallecido maestro. Yo mismo colaboré en la construcción de la escuela, y de paso de mi propio laboratorio secreto, para mis futuros experimentos (aunque eso no se puede explicar). En menos de 1 año acabamos la torre. La escuela parecía un cucurucho de helado al revés. Curioso.

Y así pasaron los siguientes 8 años. Yo, un mago evocador, de maestro, con mi túnica y mi capa con el broche de la hoja plateada de mi padre (y mis dos espadas escondidas por la túnica), enseñando magia a jovenzuelos. Mi propio guardaespaldas, Falstad, un prometedor guerrero, a quién he llegado a apreciar como mi propio hijo, aunque el muy cazurro no quiera aprender nada de magia: "Eso es para los viejos" me dice el muy descarado. Aunque quizás si me esté volviendo viejo, y no lo parezca.

EMPIEZA LA AVENTURA:

Un buen día, en realidad un mal día, un muy mal día, vino Sir Garret a verme, asustado y blanco, muy blanco... Me contó como acababan de intentar asesinarlo y, sin más, me dijo que por favor lo investigara. "Vaya, ahora que me gustaba esto de estar encerradillo" pensé. Pero no podía, ni en realidad quería, desobedecer a mi señor. O sea que dejé a Beneath (el aprendiz más avanzado que tenía) al cargo de la escuela y decidí salir con Falstad a investigar. A los 3 días di con una "pista", y es que, por casualidad, me encontré (o tropezó conmigo, mejor dicho) un tipo bajito con la cara pálida y con una gran capa negra que saltaba la muralla del castillo. Después de ayudarlo a levantarse caí en la cuenta de que no era normal eso de salir corriendo del castillo saltando la muralla (a uno a veces le falta ese punto de lucidez en el momento adecuado). Así pues, empezamos a perseguir al individuo ese durante un buen rato. Cuando parecía que acortábamos distancias vimos, a lo lejos, una especie de aro. Cuando él llegaba al "aro" observamos como parecía activarse. Vaya, un portal. Lo atravesó. Al llegar al portal, unos segundos más tarde, observé, cosa rara en mí, que nunca había visto ese material antes (luego lo vería pero eso es otra historia). Miré a Falstad, me encogí de hombros y me lancé por el portal. No pensaba dejarlo escapar.

Aparecí en medio de un grupo de personajes realmente curioso: un semielfo llamado Mordamir, que según me han dicho tiene muchos más años de los que aparenta: "Otro que se morirá pronto sin avisar" pensé; un guerrero muy corpulento, y cuando digo muy, quiero decir que es MUY corpulento llamado Keldar Armblade, un poco loco pero no parece un mal personaje. Tiene unas salamandras muy curiosas también. Luego esta Herkan un mago, más poderoso que yo, aunque eso tampoco se dice, con un parche en el ojo y que gasta una mala leche que no veas. Y el peor, Marleck, un asesino (aunque no parece el que busco), y si Herkan gasta mala leche, no veas el pillo este. Es de los que es mejor no enfadar si no te quieres encontrar con una daga envenenada en la espalda. Por suerte Falstad apareció detrás de mí. Al menos no estaría sólo. Más tarde se unieron tres personajes más al grupo: un paladín (que hay que decirlo, no inspira ni mucho menos la confianza que daba el paladín de Tyr que conocí en Eshpurta), un arquero (que está como una cabra y que sólo hace que quejarse de no se qué de una maldición; bueno si que lo sé pero prefiero no hacerle caso) y otro ladrón (a ver si con un poco de suerte, él y Marleck tienen un pequeño accidente).

Y así me encuentro yo, casi sin dinero, en otro plano (según me ha explicado Mordamir estoy en Eurunac), donde se supone que la magia es escasa (y los magos que conozco va y son bastante más poderosos que yo...) y desde donde los viajes entre planos no funcionan como deberían hacerlo. ¿Y ahora que hago? Pues eso digo yo.

ÚLTIMAS NOTICIAS:


Una vez rescatado a su escudero, Korialstraz y él volvieron a su plano casi por casualidad. Allí retomaron sus tranquilas vidas, al menos por lo que se sabe...