Aquí empezó el origen de la leyenda. Los PJs se juntaron en una ciudad al borde del desierto que había sido, tiempo atrás, una ciudad rica e importante. En una posada se conocen Keldar, Asgaard, Marleck, Harkoon y Herkan (quien realmente se les unió un poco más adelante, pero todos sabemos que los bardos siempre se equivocan). Allí se pelearon Keldar y Harkoon, en principio por culpa de un bardo y luego por motivos de alineamiento. Marleck le robó un mapa a un ladrón borracho que se empeñaba a jugar a los dados con ellos. Lo copió y le devolvió el original.

Después de acordar que necesitaban una buena aventura, y con el mapa como excusa, van a ver al bardo para que les cuente la historia de Sadrie y a un mercader para comprarle suministros para el viaje. Porque el mapa, llevaba a la Ciudad Perdida, donde el bardo les dijo que podían encontrar el templo de Sadrie, o un indicio de él. La Ciudad Perdida era, según el bardo, una auténtica joya en medio del Gran Desierto (un desierto que se tardaba 3 años en ser atravesado), con tesoro, objetos mágicos, comida, agua... y mucha información de épocas pasadas. Así que van al puesto comercial y tratan con el mercader más importante acerca de los suministros necesarios. Consiguen un buen descuento ofreciéndole un anillo de levitar que Keldar tenía de más (con sus botas mágicas de saltar tenía de sobras).

Total, que después de que Keldar comprara, se acostara con y liberara a una esclava, siendo miles de piezas de oro más pobre, pero mucho más feliz, partieron con su caravana de camellos hacia el desierto. Con cierta prisa, ya que la guardia de la ciudad les perseguía porque Herkan había matado al posadero por unas cuantas monedas de plata. Los personajes empezaban a encontrar su papel en la historia.