Entrevista 01: Jay



Este mes tenemos con nosotros a un invitado muy especial. Se trata del famoso bardo Jay. Para quienes no lo estéis viendo en este momento, sabed que Jay viste un alegre combinación de prendas del color del arcoiris y un sombrero con una pluma. Va vestido a la última moda, con tejidos exóticos, aunque con un diseño clásico. Entre sus éxitos destacan varias poesías de amor y tragedias inspiradas en hechos legendarios reales, anteriores a las Guerras mágicas. Jay viene de Eunurac, el plano primario central.

Querdelf: Bienvenido, Jay. Es un placer tenerte entre nosotros.
Jay: Sin duda no hay lugar donde me guste meterme que no represente un placer para todos los presentes.
Q: Sin duda ya sabrás que esta es la primera de nuestras entrevistas. En primer lugar, agradecer tu presencia. En segundo lugar, preguntarte por tu viaje planar. ¿Qué te ha parecido?
J: ¡Oh! Ha sido una experiencia grata y sorprendente. No había viajado nunca a otro plano y tengo que decir que me gustaría tener esta posibilidad más a menudo.
Q: Entonces, ¿es la primera vez que realizas un viaje planar? Cuesta creer con alguien de tu experiencia.
J: En absoluto, amigo mío. Piensa que sólo los más grandes entre los archimagos de la antigüedad gozaban de tal privilegio. Debido a mi profesión de bardo, a menudo encuentro y logro reunir retazos de conjuros y objetos mágicos anteriores a las guerras, pero esto es un hecho casual y la mayoría de las veces no dispongo del tiempo necesarios para estudiarlos a fondo, por lo que los acostumbro a dejar en manos de los gremios de magos o escuelas de hechicería.
Q: Supongo que muchos de ellos superan tus conocimientos.
J: Efectivamente. Aunque mis conocimientos mágicos son más que excelentes, debio tanto a mi instinto para detectar la magia como a mi gran inteligencia, sería una falacia, y presuntuoso por mi parte, admitir que conozco todos los objetos mágicos de los tiempos antiguos. Ahora bien, mi habitual contacto con tales objetos ha desarrollado en sobremanera mis aptitudes para comprender su uso exacto, de tal manera que podría averiguar cualquier objeto de los que encuentro. Lo que a menudo no encuentro es el tiempo necesario para dedicar a esas investigaciones.
Q: De ahí que los objetos acaben en manos de los magos.
J: Los magos no reciben sólo los objetos que no tengo tiempo de identificar. También reciben todos aquellos que, ya sea por sus características o por su volumen, me es imposible llevar o utilizar en mis viajes.
Q: ¿Cómo por ejemplo?
J: Por ejemplo túnicas de archimago negro, que son poderosos objetos de muy fácil identificación, pero de escasa utilidad para otro que no sea un hechicero de alineamiento malvado. También podríamos decir lo mismo de muchas armas, de las que no poseo un dominio completo, como las lanzas de disrupción o las toscas espadas de dos manos.
Q: Algun objeto en particular que hayas encontrado y del que hayas tenido reparos en despenderse debido a sus constantes viajes?
J: Sin contar objetos malditos...
Q: (Risas) Claro.
J: Sí. Recuerdo un arpa maravillosa, hecha de platino. Las cuerdas estaban hechas con cabellos de sirenas y su sonido era puro, a falta de otra palabra más adecuada.
Q: ¿Qué poderes tenía? ¿El embelesamiento, el sueño?
J: Eso era lo más maravilloso del arpa, que quién fuese que la tocase, si lo hacía con el suficiente arte, era capaz de transmitir cualquier sentimiento o sensación a los que le oyesen.
Q: ¿Cualquier sensación? Incluso pesadillas y dolor...
J: Sí, incluso esas sensaciones. El arpa había pertenecido originalmente a una dama élfica, amada y temida en las leyendas por sus maravillosas canciones. De esas leyendas se deduce que enamoraba a los hombres con su música y mataba de dolor a los enemigos que intentaban causar algún mal a ella o a su pueblo. De hecho el arpa tiene ambos poderes, que yo he usado por igual. Recordemos que raras veces los objetos mágicos son buenos o malos, sino que la culpa es de las manos que los usan.
Q: Sólo un detalle más del arpa, Jay. En la leyenda hablas de una dama élfica. ¿Podría ser esa leyenda un testimonio de que también había bardos entre los elfos de la antigüedad, tal como sugieres en tu tragedia "El arpa del amor de otoño", inspirada en esta misma leyenda?
J: Yo soy de la firme opinión que, de hecho sí existieron bardos élficos y que la leyenda es un hecho histórico. Si lo piensas bien, el elfo medio tiene todas las características de un bardo: destreza, voz musical y manos finas para tocar cualquier instrumento. Y quiero decir cualquiera.
Q: Pero de todos modos, aún sigue siendo la opinión general el que Aerwinë, la dama de la leyenda, era en realidad una semielfa, ya que en la antigüedad no había nadie con sangre élfica que no fuese llamado elfo.
J: Sí, en efecto, siempre es difícil acabar con las creencias extendidas. Pero hay que fijarse en el hecho de que la palabra semielfo no entra en el lenguaje élfico hasta siglos más tarde, cuando el contacto con los humanos fue más frecuente. No es que anteriormente los humanos no tratasen con los elfos, y prueba de ello está en la guerra de Akalis, fruto de un desacuerdo entre humanos y elfos. Pero la palabra semielfo no entró en el lenguaje élfico hasta que el contacto con las lenguas de los humanos fue realmente frecuente. Es más, el apelativo SEMI o MEDIO elfo resulta completamente insultante desde el punto de vista elfo. Nadie merece ser llamado media persona, a excepción, quizá, de los enanos.
Q: Lo que has dicho no hace más que apoyar la teoría de que Aerwinë era semielfa.
J: Yo creo que no. El arpa fue creada por elfos, lo que ratifica la existencia de bardos elfos. Además, Aerwinë era una dama élfica y este estatus social sólo se otorga a aquellos elfos altos de alto linaje.
Q: Creo que podríamos estar horas y horas hablando y conjeturando. Esto es así porque las memorias de los días antiguos se perdieron en las guerras mágicas. Dime, Jay, cómo afectan las consecuencias de tales guerras a tu vida de bardo.
J: Las guerras mágicas fueron algo en verdad horrible. Constantemente encuentro vestigios de épocas pasadas, que atestiguan el poder de la magia de los antiguos. Por ejemplo, un pasillo de defensa de una fortaleza, donde quien entra cae hacia arriba, empalándose contra los pinchos del techo. Imagina el poder que debían tener aquellos hechiceros para hacer posible el caer hacia arriba. La peor parte, sin embargo, es no tener a mi disposición la magia que necesito para superar con éxito mis aventuras.
Q: Ese es un punto en común con todos los aventureros: todos quieren más magia. Sin embargo, se puede decir que tu contribución arqueológica ha posibilitado el redescubrimiento de conjuros antquísimos.
J: Sí, y algunos de ellos de mucha utilidad. Yo creo que la recuperación de la magia es una tarea en la que deberían participar todos los aventreros. Incluidos los enanos.
Q: Es la segunda vez que mencionas a los enanos, y no de una manera muy amable.
J: ¡Ah! No, de veras no lo he hecho con mala intención. No tengo nada en contra de los enanos, pues son muy varoniles, incluso sus hembras, cosa que es muy de agradecer. El término enano es a menudo despectivo, pero yo creo que tienen la altura adecuada para... Me refería a que aunque los enanos no sean aptos para usar magia laica, también pueden colaborar a la recuperación de la magia perdida. Yo desde aquí, los animo a todos.
Q: Antes hemos hablado de la tragedia "El arpa del amor de otoño", uno de tus grandes éxitos líricos. Háblanos de tu nuevo éxito.
J: (tapándose un momento la cara avergonzado) Sí, se trata de la canción de Thilien el arquero. Ha tenido una cálida acogida entre las clases populares, algo realmente insólito e inesperado.
Q: "Thilien el arquero" es una divertida canción de taberna en la que se ridiculiza a un coetánio de Jay, Thilien. Pero una canción de taberna rompe completamente la línea de tus obras anteriores. ¿Se trata de un experimento o de una reorientación de tu carrera?
J: Ni una cosa ni la otra. Siempre he cantado canciones de taberna, pero normalmente se anonimizan, porque pasan de bardo a bardo y cada uno quiere tener su trocito de gloria. Por ejemplo, es mía la canción "Moco de troll" o "El mago que tenía una piedra por libro de conjuros".
Q: ¡Anda! ¿De veras?
J: Sí. Todas estas historias se basan en experiencias propias. Sin embargo ha resultado ser un hecho clave el que yo aparezca como protagonista en la canción para que se me reconozca la autoría de la misma. Creo que lo haré más a menudo.
Q: Veamos la canción:

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

Escuchad todos la historia
de Thilien el arquero:
que por un arma de guerra
que por un arma de guerra
se dejó dar por el trasero.

Él suplicó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Y se agachó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Jay la metió: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Cómo dolió! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

No fue toda su desgracia
su virginidad perdida,
fue maldito a no tocar
fue maldito a no tocar
jamás un arco en su vida.

Él suplicó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Y se agachó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Jay la metió: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Cómo dolió! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

Decidme qué hará ahora
con su carcaj repleto,
pues todo kobold que mate
pues todo kobold que mate
será jugando al Teto.

Él suplicó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Y se agachó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Jay la metió: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Cómo dolió! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Vamos todos!
Él suplicó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Y se agachó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Una vez más!
Él suplicó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Y se agachó: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
Jay la metió: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Cómo dolió! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Oooooooohhhh!

Q: Realmente es divertida, con un estribillo pegadizo.
J: Sí, fue idea mía que la gente grite "oh" mientras se mueve así (hace un movimiento de cadera bastante explícito). Así participa de la canción y del ridículo de Thilien.
Q: Realmente denigrante. ¿No temes que Thilien te siga e intente acabar contigo?
J: Thilien tuvo lo que se merecía, y además disfrutó con ello. En el caso de que se haya ofendido y me esté persiguiendo, cómo tiene planeado acabar conmigo, ¿tirándome piedras? Le he maldito para que no vuelva a tocar un arco en su vida. Sin su arma principal, no tiene ninguna posibilidad contra mí. Aún no ha nacido quien pueda robarme el arco. Quizá eso sirva para que todos los Thiliens con los que me tope a partir de ahora me dejen en paz.
Q: ¿Realmente valía la pena? ¿Qué poder tiene el arco Iris?
J: Este arco lo encontré en una de mis primeras aventuras. No te puedo revelar sus poderes, más allá que es capaz de lanzar flechas de diferentes colores del arcoiris. Lo bautizé yo mismo como Arco Iris, ya que tiene todos los colores del arcoiris. Desde que aprendí a usarlo, visto con los colores del arcoiris, a juego con mi arco.
Q: En efecto, no se me había pasado por alto. ¿Realmente vas así en tus viajes?
J: Sí, en efecto. Es una ropa muy cómoda y resistente.
Q: Y cara.
J: Desde luego. Y siempre intento ir a la moda.
Q: ¿Es por eso que no llevas armadura? ¿No la consideras adecuada ni elegante?
J: No exactamente.
Q: ¿Qué armadura recomiendas a los jóvenes bardos que se lancen a la aventura?
J: Llevar mallas es la opción más común, y nada mala. El cuero ajustado queda muy sexy, en especial si es negro. Hay quien prefiere ir en cueros, pero yo digo que voy sin nada. De todas maneras yo recomiendo siempre llevar protección, por lo que se pueda clavar.
Q: ¿Por qué no armaduras de placas o incluso completas?
J: No las recomiendo por su gran peso y su extremada falta de flexibilidad, que puede crear situaciones de gran tensión. Además, no son adecuadas para nadar, y lo que yo siempre he defendido es que con una buena armadura se tiene que poder mojar uno.
Q: Pero tú anteriormente has llevado una armadura de mallas mágica, que ahora se conoce como la Armadura de Jay.
J: Sí, fue una de las primeras armauras antiproyectiles de la época moderna. Todo un éxito. Fruto de la cooperación mía con un archimago. Pero me impide lanzar conjuros. A cierto nivel, es más importante la magia, que la proporción que te pueda proporcional una armadura, por buena que sea. Piensa por un momento, qué es mejor, ¿restar 5 a la CA o poder teleportarse para salir de situaciones comprometidas?
Q: Pues bien, después de estas recomendaciones de moda joven, tenemos que despedir al bardo Jay. Sólo una cosa más, Jay. ¿Cuál es tu nombre completo?
J: Eso es algo que no te podría responder. Tengo que guardarme de invocaciones y maldiciones personalizadas.
Q: Pues muy bien, Jay. Ha sido un gran placer tenerte aquí hoy.
J: Igualmente. Espero que os vaya bien la página web y que tengáis muchas visitas.

Jay, un bardo, aventurero, artista y arqueólogo. Atraviesa el portal de vuelta a Eunurac. Le deseamos mucha suerte. El mes que viene tendremos con nosotros a Ralak el bárbaro y a Pitopausia el kender. Nada más, hasta el mes que viene.
Todo lo que necesita un elfo para vivir en el siglo XXI
Querdelf Abril 2004