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Arthos

Arthos (Raúl) es un mercenario con expectativas de gran jefe militar. Su voz y sus espadas son realmente autoritarias. Contratado para llevar a Rinthael a casa, pronto verá variados los parámetros de su misión. Tanto mejor.

CARACTERÍSTICAS
GUERRERO (Weapon master) 15
Humano nacido en Alfa (Eunurac)
2'00 m, 120 kg, 30 años
Alineamiento: NA
Habilidades a destacar:
  • Gran Maestro de Espadón
  • Fuerza 24 (Cinturón de Fuerza de Gigante de las Tormentas)
  • Oficial de alto rango en La Hermandad de la Espada.

HAZAÑAS Y DESVENTURAS

  • Encontrar el equipo de Rin
  • Liberar a los Orcos Negros de la Infraoscuridad de un demonio y restaurar a su legítimo rey al trono.
  • Liberar a un Demonio Mayor y obtener su espada.
  • Junto a Vania, Descubrir el verdadero nombre del Gran Demonio.
  • Morir antes de conseguir más poder para la espada del demonio y fastidiarle la fiesta.
  • Resucitar después como si no hubiera pasado nada.

PARÁMETROS DE PARTIDA


  • ESTADO: PJ activo
  • AVENTURAS JUGADAS: Túnel hacia el alba, El valle elevado
  • HABILIDADES ESP.: Kit de Weapon master
  • SEGUIDORES: Vania



HISTORIA


Me crié en una hacienda pequeña que le asignaron a mi padre cuando se retiró del servicio del señor como capitán de la guardia del castillo, tras una escaramuza con unos asesinos contratados por un señor feudal rival.

Mi padre y yo siempre íbamos de caza el último día de la semana al bosque más cercano a la granja. Aunque era el menor de 7 hermanos, de los cuales las cuatro mayores eran chicas, mi padre siempre me había hecho más caso de lo que, por lo general, se les hace a los hijos menores en una familia moderadamente asentada y numerosa. Yo siempre había escuchado los relatos de mi padre con gran admiración. Creo que siempre ha sido mi referencia. Siempre había en él una especie de añoranza y alegría cuando contaba sus aventuras. Aquellos días fueron felices: no teníamos preocupaciones, o al menos muy livianas parecen ahora. Pero claro, todo no dura para siempre.

Mi padre enfermó y murió a causa de la edad y su tremendo desgaste a causa de su oficio. Dejó un gran vacío y todos nos las apañamos como pudimos. Mis hermanas ya estaban casadas y no fueron de gran ayuda, pues se debían a sus respectivas familias. Mis hermanos se enrolaron en las patrullas fronterizas del reino y enviaban dinero cada mes sin falta, hasta que al cabo de un año dejó de llegar y no volvimos a saber nada de ellos. Mi madre ya era mayor y poco pudo aportar. Tuvo suerte de que la acogieran los vecinos como ama de llaves. Yo no tuve más remedio que alistarme en la guardia del castillo de nuestro señor feudal. En realidad me agradaba aunque era un oficio poco agradecido. Las enseñanzas de mi padre me sirvieron para algo más que su renombre: pronto ascendí a sargento pero pronto me vi metido en disputas de la corte. Tras un trágico episodio y un gran malentendido, mi unidad y yo fuimos relevados del puesto, expulsados de la guardia y poco bienvenidos en las tierras de nuestro ex-señor. Algún día, quizás les haga pagar todos esos años de servicio tirados por la borda, pero no es algo que me preocupe demasiado. Eso fue hace mucho.

Tras buscar trabajo y hacer apaños de poca monta, descubrí la Hermandad de la Espada: una sociedad de mercenarios tremendamente organizada. La lealtad entre sus miembros estaba muy arraigada y solo respondían ante sus superiores y los términos de un contrato. Entre sus filas, había guerreros tremendamente diestros que me enseñaron mucho sobre todo aquello que un buen combatiente debería saber. Mi padre me enseñó a usar la espada, ellos me enseñaron a considerarla una extensión de tu propio cuerpo. Mi padre me enseñó a tener sentido común, ellos me enseñaron a desarrollar una estrategia y comandar a tus hombres con eficacia. Era lo más parecido a una familia que pude encontrar

Acepté trabajos de la Hermandad de la Espada y el más reciente me condujo hasta la Infraoscuridad. No fue un viaje fácil ni agradable, pero pagaban bien y el reto era realmente grande aunque igualmente peligroso. Siempre sigo mis instintos y aquí hay algo más de lo que en realidad se ve. Algo oculto y que he vislumbrado en sueños. Algo que guía mis pasos como una mano invisible y sutil.

Veremos como acaba todo.