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Alhendra

Alhendra (Raúl) tiene un turbio pasado que la marca. Natal de un pequeño pueblo en las frías montañas. Entrenada como parte de la guardia de élite, partió desterrada poco después. Sin hogar, sin rumbo, encontró su camino. El camino de la aventura y de la amistad, con unos desconocidos.

HAZAÑAS Y DESVENTURAS: (MÁS HAZAÑAS DEBAJO)

CARACTERÍSTICAS
GUERRERA (Guerrera Shura de élite) 11
Shura nacida en las montañas del hielo (Eunurac)
1'70 m, 60 kg, 21 años. Pelo rubio muy claro, liso y muy largo. Ojos azul claro. Piel blanca con un ligerísimo tono azulado
Alineamiento: CB
Habilidades a destacar:
Descendiente de hadas
Maestra en Naginata
Inmune al frío
Poco resistente al daño
Su próxima muerte le lleva al Oblivion

PARÁMETROS DE PARTIDA


ESTADO: PJ muerto
AVENTURAS JUGADAS:
  • La búsqueda de Sadrie (preludio)
  • La efígie de los hielos
OBJETIVOS CUMPLIDOS:
  • Encontrar Sadrie
  • Salvar a la gente de los hielos de los Yotun
  • Encontrar a su madre
  • Librarse de la magia de desamor de las hadas
RASGOS DISTINTIVOS:

HAZAÑAS Y DESVENTURAS:
  • Descubrir el templo de Sadrie.
  • Rescate de la hija de los vagabundos.
  • Matar un clon de Súmbor.
  • Haber sido desterrada de su hogar.
  • Congelarle las pelotas a Holmes du Belljour.
  • Perder 3 niveles casi de golpe.
  • Descubrir incompatibilidad con alcohol
  • Tener más confianza en si misma.
  • Ser vapuleada por Ser Jerome Greenfield en un duelo justo de entrenamiento.
  • Quitarle toda la gloria de la victoria sobre Thilien a Ákhat Fuegoeterno.
  • Ganar todos los concursos de Ijath a los que se presentó.
  • Convertirse en maestra de la naginata y recibir una naginata mágica a manos de una gran maestra.
  • Amistad con Kaldra el Eterno.
  • Ser magreada por Holmes du Belljour.
  • Congelarle las pelotas a Holmes du Belljour.
  • Haber regresado de Krynn tras comprobar que las volteretas entre draconianos no funcionan.
  • Matar a un Archinigromante y derrotar a su caballero protector con mucha ayuda.
  • Padecer una humillación a manos de Ákhat Fuegoeterno.
  • Controlar sus poderes de hielo a la perfección y amplificarlos hasta límites insospechados.
  • Haber conocido a Radiant.
  • Vivir un año en la capital del imperio.
  • Montar la primera tienda de hielo a domicilio de la capital.
  • Descubrir su verdadera naturaleza de hada de los hielos y conocer a su verdadera madre.
  • Descubrir que su vida privada es un culebrón de los gordos.
  • Salvar a su poblado de un ataque de los gigantes.
  • Matar a varios gigantes de un solo golpe a cada uno.
  • Sobrevivir al cautiverio de los gigantes de los hielos.
  • Ayudar a rescatar a la Reina de las Hadas de manos de los Jotun.

HISTORIA:


Alhendra siempre le había oído escuchar relatar a su padre terribles batallas contra gigantes de hielo y feroces criaturas bajo el dominio de estos, al calor de la lumbre del hogar. Siempre le habían fascinado aquellas aventuras en las que los hábiles guerreros de la aldea habían luchado ferozmente contra las terribles amenazas y los habían expulsado, y ya desde pequeña había soñado con imitar a tan valientes hombres y mujeres. Incluso su padre había participado en alguna cuando era joven, pero siempre había sido muy reservado en cuanto a ello y por medio de otras lenguas se había enterado del mando de su padre mientras ejerció de capitán en la guardia de élite. Por ello lo tenía como su héroe.

Nació en un lejano pueblo del norte en las tierras bárbaras llamado Ruhin-Kan, donde la gente adoptaba una peculiar forma de vida para lo que la gente del sur estaba acostumbrada a ver en los bárbaros. Eran gente curtida del frío acostumbrados a luchar contra los gigantes que moraban aquella región por el control de sus tierras, y para ello poseían una guardia de élite entrenada en tales menesteres. Alhendra desde que tuvo uso de razón, soñó siempre con entrar en la guardia como su padre y más tarde como su hermano. Para ello se esforzó todo lo que pudo hasta que a la temprana edad de 16 años logró su objetivo.
Su padre ya se había retirado hacia años y vio con orgullo como sus dos hijos formaban parte de la élite, si bien temía en secreto perderlos al recordar el último ataque serio que recibieron de manos de los gigantes, donde medio poblado quedó arrasado y murieron incontables habitantes.

Alhendra por su parte no cabía en sí de alegría, incluso tenía un compañero a su lado, enamorada como estaba de él no podía pedir más. Por otra parte, desde hacía unos años, había empezado a desarrollar una inusual tolerancia hacia el frío que la gente encontraba desconcertante y pronto los rumores empezaron a correr por la aldea, ya que en el centro del poblado había un pozo prohibido al cual nadie se acercaba, pues todo aquel que lo hacía no volvía a ser visto. Un pozo que aunque despedía un frío insoportable, mantenía milagrosamente las cosechas durante todo el año.

Todo eso y por el hecho de que en su familia no hubiera nadie con el pelo rubio, acrecentaron los rumores, pero ella no les prestaba atención feliz como estaba en su situación.

Pasó un año desde su ingreso en la guardia de élite y llegó la noticia de que se había avistado un grupo de espantajos acompañados por un gigante de las colinas. Esta era su oportunidad de demostrar su valía y por ello se puso nerviosa. Recorrieron un gran trecho hasta encontrar el grupo. Alhendra se sorprendió del tamaño del gigante y le asaltaron las dudas, pero rápidamente apartó esos pensamientos de su mente, pues los habían descubierto. Estalló el combate, fue una pelea dura que iban ganando con mucho esfuerzo hasta que Valdros, su hermano, recibió un terrible golpe a manos del gigante de las colinas. Alhendra presenció la escena con total nitidez y por primera vez experimentó un miedo que le impedía pensar con claridad. Su mente no atinaba a ordenar sus ideas y su cuerpo no respondía a sus vagas órdenes cuando de pronto, un estallido de frío tumbó a todos los presentes. Cuando se levantó vio a los cadáveres de algunos espantajos congelados y muchos de sus compañeros tiritando sin apenas moverse, el gigante por su parte estaba congelado como una estatua de hielo. Temió lo peor, pues Valdros estaba muy cerca de allí. Sin pensar en las causas que había provocado aquello, corrió hasta el cuerpo inerte de su hermano con un nudo en la garganta para descubrir que estaba prácticamente congelado. No pudo aguantar sus lágrimas y al cabo de unos segundos se desmayó abrumada al descubrir que era la única que no tenía hielo por encima.

Cuando recobró el conocimiento, vio a su hermano postrado en la cama pero desgraciadamente, aunque respiraba ligeramente, su piel estaba fría como la nieve. Su padre estaba intentando contener a un grupo de gente enfurecida que la tildaba de bruja, de monstruo y cosas peores. El consejo de ancianos pronto tomó cartas en el asunto y la condenó a ser desterrada de la aldea por haber casi matado a los componentes de su grupo. Su padre hizo todo lo que pudo para convencerlos de lo contrario pero fue en vano. Alhendra buscó apoyo en la gente y solo encontró miradas de tristeza, de compasión, de miedo y de furia. Buscó a su compañero pero cuando lo encontró entre el resto del grupo, éste desvió la mirada con un hondo pesar. Alhendra entró en un estado de shock del cual no salió hasta el cabo de unas horas, tiempo para el cual ya se encontraba en las afueras de la ciudad. Su padre la acompañó hasta Ohio-Kan, el poblado más al sur de la región, y le entregó un anillo diciéndole que no se lo quitara nunca pasara lo que pasara. Con una amarga pena se despidieron y ella sintió todo lo que aquello significaba, que su vida se había roto en pedazos. Se quedó un día en la aldea y partió con la primera caravana de mercaderes que salió de allí rumbo sur, puesto que el poblado era en centro de comercio con el resto del mundo.

Viajó durante tres años dando tumbos hacia el sur y descubrió las extrañas costumbres de la gente del lugar. También descubrió que fuera de su poblado era muy vulnerable y la vida le enseñó algunas lecciones de manera muy desagradable. Por suerte su entrenamiento le sirvió para afrontar los peligros y pudo ganarse unas monedas como mercenario y guardia de caravanas. Pronto descubrió que poseía poderes sobre el hielo y durante aquellos tres años los controló de manera muy austera. Por otra parte se dio cuenta que su presencia era rehuída por la mayoría de la gente, pues despedía un halo de frío a su alrededor. Aquello hizo que se cerrara aún más en si misma considerando su don como una maldición.

Un buen día, en una posada en la cual no pensaba quedarse mucho tiempo, escuchó la conversación de lo que parecía un grupo de aventureros. Le llamó la atención que no parecían preocuparse por su presencia allí y oyó como hablaban sobre las leyenda del templo de Sadrie, un antiguo templo que atesoraba un gran poder aún intacto después de las terribles Guerras Mágicas. También se enteró que la leyenda afirmaba que si alguien encontraba el templo podría hacer sus deseos realidad. Por fin algo la alegró de sobremanera. Nerviosa por el hallazgo, decidió buscar más información para llegar a una posada en la cual se encontraban un hombre de barba y pelo rojizo, otro que parecía estar enfermo al estar echado sobre la mesa medio durmiendo, un enano y un misterioso joven humano que recordaba la imagen de un elfo y que llevaba un arco y un extraño búho. En aquel momento, entró en la posada un hombre extremadamente atractivo enfundado en una brillante armadura completa con una enorme espada en la espalda, la miró y se dirigió con paso resuelto hacia donde Alhendra, nerviosa e impresionada, intentaba pasar desapercibida...

KIT DE ALHENDRA:


Este kit combina los beneficios de ser una Shura y de haber recibido el entrenamiento humano de guerrera de élite. Consúltalo aquí: Guerrera Shura de élite.

UN FINAL DIGNO DE UNA HEROÍNA:

Los clérigos decían que Alhendra siempre había tenido una constitución frágil y que la resurrección sería casi imposible. Alhendra murió, y más de una vez, lo que llevó a su cuerpo al límite. Cuando parecía que no iba a regresar más, su amor Radiant, dio todas las oportunidades que le quedaban para resucitar a cambio de que ella resucitase una vez más.

Cuando Radiant murió a manos de los golems de hueso del necromante, Alhendra entró en furia y luchó hasta la muerte llevándose al necromante por delante. Así vengó a su amado.

Ahora la leyenda la recuerda, mientras ella yace en paz por siempre junto a Radiant en su tierra natal.